Todo empezó porque alguien en el registro civil cruzó mal dos expedientes y, sin saber cómo, aparecíamos como casados en una notificación oficial. Nosotros éramos pareja, sí, pero sin papeles, sin planes y sin ninguna prisa. Pensamos que sería fácil arreglarlo, hasta que un funcionario nos dijo muy tranquilo: “Descasarse administrativamente es más complicado que casarse” (…)